NYC en Lucha

Movimiento Socialista de Trabajadores – New York City

Socialists and the elections in Puerto Rico

The following article on the two lines pursued by socialists with regard to the upcoming elections in Puerto Rico, written by MST-NYC member Josean Laguarta Ramírez, was originally published in Bandera Roja En Línea.  It is currently only available in Spanish.

El siguiente artículo sobre las dos líneas políticas impulsadas por socialistas con respecto a las próximas elecciones en Puerto Rico, escrito por Josean Laguarta Ramírez, miembro del MST-NYC, fue publicado originalmente en Bandera Roja En Línea.

Los socialistas y las elecciones

El título de este escrito hace alusión, respetuosamente, a un artículo del Dr. Raúl Cotto Serrano recientemente publicado en el semanario Claridad y en el espacio cibernético 80grados.net, titulado “Los independentistas y las elecciones”. A pesar de ello, no se trata de una “respuesta” como tal, ya que como indica el mismo título, me interesa desplazar el terreno de la discusión.

Sí creo, no obstante, que el Dr. Cotto levanta una serie de asuntos de suma importancia para cualquiera que aspire a ayudar a producir cambios políticos fundamentales en Puerto Rico. Debo por lo tanto estipular dos puntos medulares en los que difiero del Dr. Cotto, y que me motivan a proseguir la conversación desde un marco de referencia distinto.

De dogmas y sub-especies

Primero, el Dr. Cotto parece sugerir en su escrito que el debate fundamental (o al menos, de los más importantes) dentro de algo llamado “independentismo” es entre “dos dogmas relacionados con la participación electoral: el dogma de que no se debe participar en los procesos electorales y el dogma de que se debe participar siempre.” Esta confrontación entre dos “dogmas” es una fantasía útil para el planteamiento central del Dr. Cotto (con el cual concuerdo) – que la participación electoral es “una cuestión de táctica” – pero no para mucho más.

Curiosa centralidad asignada a un debate que, al estudiar con detenimiento el panorama actual del independentismo “realmente existente”, resulta reducirse a dos sectores del liderato independentista tradicional, y que siempre han respetado el radio de acción el uno del otro. Me refiero, por una parte, al liderato del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) – “participar siempre” – , y por otra al reducido grupo de personas cuyos principios nacionalistas les impiden legitimar la colonia mediante la participación electoral. No necesito entrar aquí en el espinoso tema de aquellas y aquellos que se identifican como independentistas a pesar de consistentemente apoyar formaciones electorales no-independentistas, pues en todo caso presumo que estas concuerdan con el Dr. Cotto y conmigo en que las elecciones no son cuestión de principios.

En realidad, como puede constatarse fácilmente, existe todo un sector del llamado independentismo que siempre ha planteado el carácter táctico de la cuestión electoral, en los mismos términos en que lo hace el Dr. Cotto en su artículo. Me refiero a las diversas organizaciones socialistas del país.

Esto me trae al segundo punto de mi diferendo con el Dr. Cotto. Tradicionalmente se ha entendido al sector socialista como un sub-grupo bajo la sombrilla independentista, una minoría dentro de una minoría. Ello debido, por supuesto, al hecho de que, al menos desde mediados del siglo pasado, tras la desaparición del antiguo Partido Socialista anexionista, el ideario socialista puertorriqueño ha estado íntimamente ligado al reconocimiento de la necesidad de la independencia nacional.

Durante la década del setenta, existió una organización electoral, el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) en la cual cohabitaron en constante tensión (en última instancia irreconciliable), el nacionalismo y el socialismo. El liderato del PSP activamente promovió, en su prédica y su práctica, la idea de que la liberación nacional era prioritaria, y por ende, que el socialismo era una sub-especie no solo del independentismo, sino de algo llamado “puertorriqueñismo” que permitiría adelantar la independencia mediante alianzas con el liderato colonialista y capitalista.

Cambiando el terreno

Quiero hacer una propuesta controversial: el socialismo no solo no es una sub-especie del independentismo, ni de ninguna otra cosa. El socialismo – es decir, la lucha por el socialismo – es una fuerza social en sus propios méritos, que se encuentra en recomposición luego de tres décadas de reflujo tras la debacle del PSP y la crisis mundial del socialismo estatista.

Las y los socialistas puertorriqueños somos, con escasas excepciones, independentistas, pero solo porque la clase trabajadora necesita hacer uso de todas las herramientas a su disposición para transformar la sociedad. Entre ellas, el estado, con todos sus riesgos y limitaciones, es palanca indispensable para comenzar a desencajar a los capitalistas locales y transnacionales de sus inmensas redes de poder. Esto no puede suceder mientras el estado sea posesión colonial de lo que a pesar de todo sigue siendo la principal potencia imperial del mundo capitalista. En otras palabras, la independencia como tal es en cierto modo también una cuestión táctica, en la cual las y los socialistas coincidimos, a veces, con diferentes sectores del independentismo.

No obstante, tampoco puede suceder en una república neo-colonial al servicio de la acumulación de capital transnacional y dirigida por unas clases capitalistas criollas que en todo caso han demostrado su total dependencia, servilismo, miopía política, falta de imaginación e incapacidad de gobernar en beneficio de otra cosa que no sean sus propios intereses mezquinos. Es por esto que, aunque podamos coincidir con el Dr. Cotto en cuanto a la importancia de la educación política activa (y hay diferentes formas de entender qué constituye una educación “activa”), el enfoque y la prioridad de las y los socialistas no puede ser solo lograr la “independencia con justicia social,” sino la lucha de clases, la democracia y auto-gestión obrera y el socialismo.

Ahora bien, dentro del marco del socialismo, el debate crucial no es ya entre participar “siempre” o no participar “nunca” del proceso electoral, ya que la cuestión electoral, para las y los socialistas (caso aparte son aquellas y aquellos nacionalistas que pueden simpatizar con el socialismo como forma de organizar la nación económicamente), siempre es táctica. El debate aquí gira en torno a cuándo la coyuntura es propicia para emplear la táctica electoral.

Se trata de un debate con plena vigencia y actualidad concreta, a raíz de la decisión del Movimiento al Socialismo (MAS) de lanzarse al ruedo electoral, junto a diversos aliados, mediante el proyecto conocido como Partido del Pueblo Trabajador (PPT), que acudirá a las urnas en las elecciones generales de noviembre. Del otro lado, encontramos un puñado de organizaciones, de entre las cuales la más numerosa y con mayor presencia real más allá del ámbito universitario lo es el Movimiento Socialista de Trabajadores (MST), que no apoyarán ninguna candidatura o partido en estas elecciones.

Al nivel de las ideas, el debate se desarrolló hace algunos meses en un álgido intercambio publicado en Internet, entre miembros de ambas agrupaciones, en cuyos pormenores no voy a entrar. Lo que me interesa aquí es discutir a vuelo de pájaro lo que han sido las campañas desarrolladas por cada sector, a la luz de un concepto que a mi entender debería ser crucial en cualquier discusión de estrategia y táctica socialista: la lucha de clases.

¿Otro tipo de política?

El PPT ha logrado, mediante su participación en el proceso electoral (incluyendo debates, caminatas y otros elementos típicos de las contiendas electorales), la proyección de sus líderes como gente altamente capaz y comprometida con el país y con la justicia social. Además, han logrado concretizar alianzas locales con sectores no socialistas ni independentistas. Aunque el partido no quede inscrito tras las elecciones, habrán logrado su cometido de “sembrar la semilla” y demostrado que es posible “hacer otro tipo de política”.

Todo esto es fantástico, pero cabe preguntarnos, desde la perspectiva del socialismo y la lucha de clases, ¿qué semilla es la que están “sembrando”? Incluso la meta expresa de “hacer otro tipo de política” se hace difícil de discernir en el ruedo electoral, cuando el PPT es solo uno de cuatro partidos (incluyendo el PIP) que están compitiendo con lo que esencialmente es el mismo mensaje de mayor justicia social y derechos democráticos frente al bi-partido colonial gobernante.

Si para las y los socialistas, uno de los propósitos de la participación electoral táctica es el uso del espacio electoral como caja de resonancia, entonces el MAS ha desaprovechado olímpicamente la oportunidad, al elegir (más bien, crear) un vehículo que desde su inicio tiene la lengua atada para mencionar siquiera la palabra socialismo. Y al menos aquellos líderes del MAS que ostentan candidaturas nacionales en el PPT, mentes políticas brillantes, de profunda formación marxista y con décadas de experiencia, no son tan ingenuos como para pensar que por tener en el nombre la frase “pueblo trabajador” y en el programa dos o tres propuestas de corte “progresistas” (no muy diferentes de lo que proponen los demás partidos minoritarios) se está adelantando la lucha de clases.

Si hay poco que distinga o emocione, más allá de una tibia simpatía, en lo que propone el PPT, en sus silencios y omisiones hay mucho que preocupa. Por dar solo un ejemplo, resulta dolorosamente sospechosa la ausencia absoluta, en su Programa Político, de toda referencia a detener los intentos de privatizar las escuelas públicas mediante Escuelas “Charter”, “Del Siglo XXI”, etc.

En lo concreto, los compromisos y concesiones de las y los socialistas en el PPT a su propia lógica electoral han significado la prioridad de la campaña y las candidaturas en la asignación de escasos recursos. A pesar de un discurso de movilización, más allá de las visitas a comunidades, foros y otras actividades tradicionales, la presencia en la calle ha brillado por su ausencia. Un piquete relámpago contra la aprobación del Código Penal contó con una participación escasa como resultado de su apresurada convocatoria. Y la campaña contra la eliminación de la fianza y la reforma legislativa, tramitada burocráticamente a través de una alianza con otros partidos electorales, también se ha perdido en el bullicio del circo electoral.

Tras las elecciones, sin contar con el ejército de militantes necesarios para defender el voto papeleta a papeleta en todos los colegios electorales, el PPT enfrentará la decisión de si dedicar nuevamente los siguientes cuatro años al recogido de firmas (decisión que algunas y algunos tendrán muy clara, pero que les puede costar divisiones internas). Y en el proceso, el MAS como organización socialista con identidad propia se acabará de disolver, ya sea expresa o implícitamente.

Lo peor de todo es que, a pesar de las mejores intenciones de estas compañeras y compañeros, su insistencia en ocultar o al menos minimizar una trayectoria, por todos conocida, de independentismo y socialismo, repercutirá en los oídos del “pueblo trabajador” que se pretende cortejar como deshonestidad y mala fe. En lugar de educación activa por el socialismo, la lección que se habrá confirmado pasivamente es que de esas cosas no se habla y que las y los socialistas son gente de no fiar.

Partidos y Combates

A su vez, el MST recientemente decidió en asamblea dar prioridad a la construcción un “partido de combate” que capacite a su gente para enfrentar al estado y el capital tanto en la calle como en la lucha ideológica. En esencia, esta “construcción” ha implicado desarrollar una campaña de alcance nacional que ha resultado ser el reflejo en el espejo de la campaña electoral del PPT – si la primera se basa en la premisa de que para adelantar una serie de ideas “progresistas” en la discusión pública es necesario callar (o al menos no anunciar) su nombre socialista, la campaña no-electoral del MST ha tenido como norte la difusión del socialismo como un movimiento real, independiente y con posibilidades reales de crecimiento.

En este contexto, se desarrolló una convocatoria a marchar “por el socialismo” el 1 de mayo que logró congregar a una cantidad de personas comparable a la convocatoria alterna (mucho más “amplia”) por un grupo de sobre 60 organizaciones sindicales, cívicas y religiosas. También se ha desarrollado una campaña independiente por el NO en el referéndum de la fianza de agosto, que ha incluido más de una veintena charlas y numerosas pasquinadas a lo largo y ancho de la isla, pancartadas en las vías públicas, cuñas radiales, colectas, teatro de guerrilla en espacios públicos y una movilización de cierre. La consigna “La fianza es para los pobres,” utilizada en dicha campaña, ha logrado influenciar el debate sobre la fianza, enfatizando el claro contenido clasista del problema. Finalmente, el MST ha convocado a una movilización masiva el 1 de septiembre, el cual han rebautizado “Día del Desempleo,” para protestar por dicha situación en el país y presentar alternativas desde la óptica socialista.

Aún con sus desaciertos y limitaciones, el MST ha demostrado que es posible, con pocos recursos y sin el beneficio de la amplificación electoral, hacer educación activa sobre las ideas socialistas en Puerto Rico (parte esencial del “combate”) sin tener que sacrificar la identidad y espacio político propio. Irónicamente, mientras el PPT imita las “estrategias” electorales que han llevado a tantos por la resbaladiza pendiente de la claudicación, es el MST el que está intentando una forma realmente nueva de hacer política en Puerto Rico. Una política que se toma en serio el problema del poder y del estado, sin obsesionarse ni desesperarse por “atraer” a las masas (sin que estas hayan pasado por un proceso de educación activa mediante la lucha), por administrar la colonia, o por “lograr” una independencia que no sea dirigida por y para las y los trabajadoras y oprimidos.

Nada de esto surge de una oposición de principios a utilizar el aparato electoral, como demuestra la disposición de hacer campaña por el NO en el referéndum de la fianza. Esa táctica bien podría ser considerada, discutida y aprobada en su momento por las militancias de las diversas organizaciones socialistas del país, de surgir, como resultado de un proceso de movilización y lucha, un bloque de poder bajo hegemonía trabajadora. Dicha hegemonía, sin embargo, aún está lejos de vislumbrarse y solo puede construirse poco a poco, mediante un proceso de educación activa en la lucha de clases.

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2 thoughts on “Socialists and the elections in Puerto Rico

  1. Un articulo muy informative que da mucho para pensar y masticar. Aunque sea mas teorico mi pregunto es que como tactica cuando es apropiado usar la via electoral? Mi observacion es que casi siempre se convierte en su propio fin y gasta todos los recursos. Yo era el jefe de campa~a de una candidata del Peace and Freedom Party en 1968 que tenia la amplia participacion del entonces Partido Comunista que tambien tenia candidatos. Era puramente una oportunidad para propaganda (en su sentido original) en contra de la guerra y nadie estaba pensando en ganar puestos.

  2. Error! Freedom and Peace Party.

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